Llados sí, Llados también.
Pues sí, también se va a hablar de Llados en este blog. Y como siempre, me limito a dar mi modesto punto de vista, tan respetable como cualquier otro.
Ojalá hubiese en España y América Latina uno, dos y mil Llados, que, en vez de optar al desempleo o a un trabajo precario, preparan una maleta conteniendo lo imprescindible y parten al extranjero (en su caso a Australia y después a USA) en busca de un porvenir que, además en su caso, ha resultado todo un éxito.
El mensaje de Llados es motivador, potente, carismático e impactante. Es como un vendaval. Ahí están los resultados (y no, no me refiero a sus diez o doce bólidos ni a sus relojes ni a sus casas en distritos adinerados de Miami), en forma de seguidores, entrevistas, polémicas y en definitiva, todo un fenómeno social.
Su lenguaje (de acuerdo, no muy florido y en ocasiones, zafio y poco ortodoxo) transmite energía, garra y optimismo. Y además es único para despertar y encender la chispa necesaria para salir como un resorte de la llamada 'zona de confort' y correr hacia la abundancia y la satisfacción personal.
Sus salidas de tono y su puesta en escena son en muchas ocasiones, lamentables (sin duda), pero sin ellas Llados no sería quien es al día de hoy, conocido en todo el mundo de habla hispana.
Así pues, me permito una sugerencia a este gran protagonista de las redes sociales. Llados: Ven más a menudo al sur de España. Se te necesita.
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